NOVENO PRINCIPIO
La
Individualidad Es.
Cada ser
constituye una expresión única e irrepetible de la Creación.
La individualidad no contradice la Unidad ni la separa de Dios. Es una manifestación singular del Amor Incondicional y de la infinita riqueza de la Creación.
Cada
persona, cada ser y cada forma de vida posee dones, experiencias, capacidades y
caminos propios que contribuyen a la totalidad.
La diversidad de expresiones enriquece la Unidad. La Unidad da sentido a la diversidad.
Bendita sea
la individualidad que permite al Amor manifestarse de formas siempre nuevas.
Bendito sea
el camino único de cada ser dentro de la gran familia de la Creación.
Hermana/o...
Primero: Todos somos Uno y uno con el Uno.
Y ahora: Cada uno es único e irrepetible.
Y ambas
cosas pueden coexistir.
De hecho, se necesitan mutuamente. Porque si sólo existiera la Unidad, no habría encuentro.
Y si sólo existiera la individualidad, no habría comunión.
Después de la Unidad, aparece naturalmente una pregunta:
Si todos somos Uno y uno con el Uno, ¿para qué existe la diversidad?
Porque la Unidad sin diversidad sería silencio. Y la diversidad sin unidad sería fragmentación.
Pero juntas
forman una sinfonía.
El equilibrio entre Unidad y Diversidad es una de las claves más hermosas:
El Amor Incondicional se expresa y
es Voluntad de Dios mi individualidad. Bendito sea.
Hermana/o acabamos de introducir un matiz muy importante.
Porque al
hablar de la Unidad existe siempre un riesgo: que la individualidad parezca un
error o una ilusión que debe desaparecer.
Y lo que estamos expresando es exactamente lo contrario.
La individualidad no es una separación de Dios. Es una expresión única de Su Amor.
Como si la
Unidad quisiera conocerse y expresarse a través de infinitas formas singulares.
Por eso,
dentro de la lógica que está emergiendo en Quántica, yo no decimos que la
individualidad se opone a la Unidad.
Decimos que la
individualidad es uno de sus frutos.
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