SESIÓN 11 — PENTECOSTÉS DEL CORAZÓN
CAMINO
DE VUELTA A JESUCRISTO
«Recibiréis el don del Espíritu Santo»
Sesión 11 — Pentecostés del Corazón, donde el Espíritu desciende y lo
transforma todo.
Entramos
ahora en el fuego que no quema y la fuerza que
no domina. El Espíritu no sustituye a Cristo: lo hace vivo en
nosotros.
Intención de la sesión
Acoger la venida del Espíritu Santo como don de Dios que anima, enseña, consuela y
envía; permitir que el Espíritu haga viva en nosotros la Palabra de Jesucristo.
Esta sesión
se ofrece:
- por la renovación interior de
los corazones
- por todos los creyentes
- por quienes viven sin aliento
ni esperanza
- por toda la Creación que espera
ser vivificada
Apertura Sagrada
En el nombre del Padre,
del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.
Silencio
expectante.
Invocación
Ven, Espíritu Santo,
promesa del Padre,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Amén
Palabra Viva —
Escritura Canónica
Se proclama
con recogimiento:
«Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,
y comenzaron a hablar en otras lenguas,
según el Espíritu les daba que hablasen.»
(Hechos de los Apóstoles 2, 4)
Silencio
prolongado.
Meditación en
silencio
El Espíritu
no hace ruido para imponerse.
Desciende donde hay apertura.
No uniforma.
Unifica sin borrar la diversidad.
Pentecostés no
es éxtasis para huir del mundo,
sino fuerza para amar en él.
Silencio.
Texto
Complementario — Tradición Antigua
(Evangelio
de Tomás)
Se lee con
sobriedad:
«Jesús dijo:
El Reino está dentro de vosotros
y fuera de vosotros.»
(Evangelio de Tomás, logion 3)
Silencio.
Este texto
se recibe como eco interior de la presencia del Espíritu que habita y actúa.
Respiración del
Espíritu
Con suavidad
y atención:
- Al inhalar:
“Ven, Espíritu Santo…” - Al exhalar:
“…renueva mi corazón.”
Tres veces.
Oración al
Espíritu Santo
Espíritu Santo,
aliento de Dios,
sopla sobre mi vida
lo que viene del Padre.
Ilumina mi mente,
fortalece mi voluntad,
enséñame a amar
como Jesucristo amó.
No me dejes cerrar el corazón
a tu voz suave y fiel.
Amén.
Gesto Ritual
Colocar una
mano sobre el corazón y la otra abierta hacia el cielo.
Interiormente:
“Espíritu Santo, habita en mí.”
Este gesto
se ofrece:
- por quienes han perdido el
fuego interior
- por los que anuncian la Palabra
- por los que sirven en silencio
- por la humanidad necesitada de
sabiduría
Oración por la
Humanidad y la Creación
Espíritu de Vida,
renueva la faz de la Tierra.
Sana lo que está dividido,
fortalece lo que está débil,
y conduce a la humanidad
por caminos de justicia y paz.
Amén.
(cf. Salmo
104, 30)
Integración
Silencio
profundo.
No forzar el
fuego.
No apagarlo.
Dejar que el Espíritu actúe.
Cierre y Bendición
El amor de Dios
ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo
que nos ha sido dado.
Que este Espíritu
anime a toda la Creación.
Amén.
(cf. Romanos 5, 5)
En el nombre del Padre,
del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.
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