miércoles, 2 de septiembre de 2026

SÉPTIMO PRINCIPIO

La Presencia Es.

Dios no sólo trasciende la Creación; también la acompaña.

La Chispa Divina habita en lo profundo de cada ser y permanece presente a lo largo del camino.

Sin imponer, sin forzar y sin dominar, inspira, sostiene, guía y llama constantemente hacia una comprensión más profunda del amor, de la verdad y de la unidad.

La Presencia Divina puede ser reconocida en el silencio, en la naturaleza, en la conciencia, en la belleza, en el servicio, en nossotros y en el amor.

Ningún ser recorre su camino completamente solo. La Presencia acompaña siempre el viaje de regreso al Hogar.

La libertad, el libre albedrío, hermana/o nos la da Dios por Amor  a nosotros. Todos los padres dejan que sus hijos crezcan y maduren tomando sus propias decisiones. Tienen todo el derecho a equivocarse y crecer o no. La Chispa Divina, Dios, que nos habita en este nuestro Templo nos empuja, acompaña y anima a volver a EL.

La libertad no aparece sola. La libertad nace del Amor.

El amor que controla no deja crecer. El amor auténtico acompaña.

Sostiene.

Espera.

Confía.

Llama.

Pero no obliga.

La Presencia.

Porque en toda nuestra visión no aparece un Dios distante. No aparece un creador que fabrica el universo y desaparece.

Aparece una Presencia.

Una Presencia que:

  • habita,
  • acompaña,
  • inspira,
  • sostiene,
  • llama,
  • espera.


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