SÉPTIMO PRINCIPIO
La Presencia
Es.
Dios no sólo
trasciende la Creación; también la acompaña.
La Chispa
Divina habita en lo profundo de cada ser y permanece presente a lo largo del
camino.
Sin imponer,
sin forzar y sin dominar, inspira, sostiene, guía y llama constantemente hacia
una comprensión más profunda del amor, de la verdad y de la unidad.
La Presencia
Divina puede ser reconocida en el silencio, en la naturaleza, en la conciencia,
en la belleza, en el servicio, en nossotros y en el amor.
Ningún ser recorre su camino completamente solo. La Presencia acompaña siempre el viaje de regreso al Hogar.
La libertad, el libre albedrío, hermana/o nos la da Dios
por Amor a nosotros. Todos los padres
dejan que sus hijos crezcan y maduren tomando sus propias decisiones. Tienen
todo el derecho a equivocarse y crecer o no. La Chispa Divina, Dios, que nos
habita en este nuestro Templo nos empuja, acompaña y anima a volver a EL.
La libertad no aparece sola. La libertad nace del Amor.
El amor que controla no deja crecer. El amor auténtico acompaña.
Sostiene.
Espera.
Confía.
Llama.
Pero no
obliga.
La Presencia.
Porque en toda nuestra visión no aparece un Dios distante. No aparece un creador que fabrica el universo y desaparece.
Aparece una
Presencia.
Una
Presencia que:
- habita,
- acompaña,
- inspira,
- sostiene,
- llama,
- espera.
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