OCTAVO PRINCIPIO
La Unidad
Es.
Toda la
Creación participa de una misma realidad profunda cuyo origen se encuentra en
Dios.
Aunque cada
ser posee una identidad única e irrepetible, nada existe completamente separado
del resto.
Todos
estamos vinculados por el Amor, por la Vida y por el Misterio que nos sostiene.
Todos somos
Uno y uno con el Uno.
La Unidad no
elimina la diversidad; la hace posible.
Cada ser,
cada pueblo, cada cultura, cada experiencia y cada forma de vida aporta una
expresión singular a la totalidad de la Creación.
Reconocer la
Unidad es aprender a contemplar a Dios en la Creación, a la Creación en cada
ser y a cada ser como parte de una misma familia universal.
Hermana/o: Todos somos Uno y uno con el Uno.
No significa que todos seamos idénticos.
No significa
que desaparezcan las diferencias.
Significa
que las diferencias existen dentro de una unidad más profunda.
Es parecido
a un árbol:
Las raíces no son las ramas. Las ramas no son las hojas. Las hojas no son los frutos. Y sin embargo, todo pertenece al mismo árbol.
La Unidad
Es.
Porque
después de Dios, la Creación, el ser humano, el amor, el servicio, el camino y
la presencia... aparece naturalmente la comprensión de que nada está realmente
separado.
"Todos estamos en lo cierto y todos equivocados." Porque quizá la Unidad no elimina las diferencias.
Las abraza dentro de algo más grande.
Todos somos Uno y uno con el Uno
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