SESIÓN 2 — LA METANOIA DEL CORAZÓN
CAMINO DE VUELTA A JESUCRISTO
«Convertíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado»
Intención de la
sesión
Entrar en la
metanoia: el cambio profundo del corazón y de la mente que nace del
encuentro con Jesucristo.
No desde la culpa, sino desde la verdad y el Amor que llama a volver.
Esta sesión
se ofrece:
- por nosotros mismos
- por todos los corazones heridos
- por la humanidad necesitada de
reconciliación
- por toda la Creación
Apertura
Sagrada
En el nombre del Padre,
del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.
Silencio
breve.
Invocación
Dios de misericordia,
tú no desprecias un corazón sincero.
Envíanos tu Espíritu
para que podamos volver a Ti
con verdad y humildad.
Amén.
Palabra Viva —
Evangelio Canónico
Se proclama
lentamente:
«Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir:
Convertíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado.»
(Mateo 4, 17)
Silencio.
Se deja que
la palabra “convertíos” repose en el corazón, sin explicaciones añadidas.
Meditación en
silencio
La conversión
no es miedo.
No es castigo.
Es regreso.
El Reino no
está lejos.
Está cerca.
Tan cerca como el corazón que se abre.
Silencio
prolongado.
Texto
Complementario — Apócrifo
(para
profundización interior, no doctrinal)
Se puede
leer, con respeto:
«Jesús dijo:
Si sacáis lo que está dentro de vosotros,
lo que saquéis os salvará.
Si no sacáis lo que está dentro de vosotros,
lo que no saquéis os destruirá.»
(Evangelio de Tomás, logion 70)
Silencio.
Este texto
se recibe como llamada a la verdad interior,
en coherencia con el Evangelio.
Respiración de
Metanoia
Con suavidad
y recogimiento:
- Al inhalar:
“Señor, muéstrame la verdad.” - Al exhalar:
“Aquí estoy.”
Tres veces,
sin prisa.
Oración de
Arrepentimiento Amoroso
Señor Jesucristo,
Tú conoces mi corazón mejor que yo mismo.
Me presento ante Ti
sin máscaras
y sin defensas.
Muéstrame aquello que necesita volver al Amor.
Sana lo que está herido.
Endereza lo que se ha torcido.
No me alejes de tu presencia,
y no retires de mí tu Espíritu Santo.
Amén.
(cf. Salmo
51, adaptado en fidelidad de espíritu)
Gesto Ritual
Con ambas
manos abiertas, apoyadas sobre las piernas o el corazón.
Interiormente:
“Señor,
te entrego mi corazón
tal como está.”
Este gesto
se ofrece:
- por quienes viven en culpa o
miedo
- por quienes no se sienten
dignos
- por los corazones endurecidos
- por toda la Creación herida
Oración por la Humanidad y la Creación
Señor Jesucristo,
Cordero de Dios,
que quitas el pecado del mundo,
mira a la humanidad con compasión.
Toca los corazones,
despierta la conciencia,
reconcilia a tus hijos
y restaura la Tierra que nos has confiado.
Amén.
Integración
Silencio
total.
No se
analiza.
No se explica.
Solo permanecer ante Dios.
Cierre y
Bendición
Que el Señor cree en nosotros un corazón puro
y renueve un espíritu recto dentro de nosotros.
Que su paz descanse sobre la humanidad
y sobre toda la Creación.
Amén.
En el nombre del Padre,
del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.
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